VUELVA USTED MAÑANA (fragmento)
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Al llegar aquí monsieur Sans-délai traté de reprimir una carcajada que me andaba retozando ya hacía rato en el cuerpo, y si mi educación logró sofocar mi inoportuna jovialidad, no fue bastante a impedir que se asomase a mis labios una suave sonrisa de asombro y de lástima que sus planes ejecutivos me sacaban al rostro mal de mi grado.
-Permitidme, monsieur Sans-délai -le dije entre socarrón y formal-, permitidme que os convide a comer para el día en que llevéis quince meses de estancia en Madrid.
-¿Cómo?
-Dentro de quince meses estáis aquí todavía.
-¿Os burláis?
-No por cierto.
-¿No me podré marchar cuando quiera? ¡Cierto que la idea es graciosa!
-Sabed que no estáis en vuestro país activo y trabajador.
-¡Oh!, los españoles que han viajado por el extranjero han adquirido la costumbre de hablar mal siempre de su país por hacerse superiores a sus compatriotas.
-Os aseguro que en los quince días con que contáis, no habréis podido hablar siquiera a una sola de las personas cuya cooperación necesitáis.
-¡Hipérboles! Yo les comunicaré a todos mi actividad.
-Todos os comunicarán su inercia.
Conocí que no estaba el señor de Sans-délai muy dispuesto a dejarse convencer sino por la experiencia, y callé por entonces, bien seguro de que no tardarían mucho los hechos en hablar por mí.
Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un genealogista, lo cual sólo se pudo hacer preguntando de amigo en amigo y de conocido en conocido: encontrámosle por fin, y el buen señor, aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que necesitaba tomarse algún tiempo; instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos diéramos una vuelta por allí dentro de unos días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días; fuimos.
-Vuelva usted mañana -nos respondió la criada-, porque el señor no se ha levantado todavía.
-Vuelva usted mañana -nos dijo al siguiente día-, porque el amo acaba de salir.
-Vuelva usted mañana -nos respondió al otro-, porque el amo está durmiendo la siesta.
-Vuelva usted mañana -nos respondió el lunes siguiente-, porque hoy ha ido a los toros.
-¿Qué día, a qué hora se ve a un español? Vímosle por fin, y «Vuelva usted mañana -nos dijo-, porque se me ha olvidado. Vuelva usted mañana, porque no está en limpio».
[...]
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Vuelva usted mañana, publicado en El Pobrecito Hablador en enero de 1833.
Larra satiriza la imagen que los extranjeros en este caso Monsieur Sans-délai, tienen de España y de los españoles. Cree que España está en la misma situación social, económica y con la misma mentalidad que Francia.
Se da cuenta de las excusas que llega a decir la gente con tal de evitar hacer sus tareas. Larra cree que la actitud perezosa del español es una de las causas del atraso del país.
La estructura del artículo la podemos dividir en tres apartados: la introducción, el cuerpo y la conclusión.

  • Introducción: Monsieur Sans-délai está en Madrid para hacer unos trámites. Según él la estancia en la capital se alargará como mucho unos quince días, tiempo suficiente para dejarlo todo listo. Pero Larra que conoce el carácter de los españoles se ríe de él diciendo que por lo mínimo tardará unos meses. El francés incrédulo no se lo cree.
  • Cuerpo del artículo: Larra acompaña a Sans-délai a hacer sus gestiones. Larra que conoce lo que le espera se lo toma con humor viendo que para realizar las distintas gestiones se sobrepasa de mucho el tiempo que Sans-délai había previsto para cada una. Además tienen que ver como la gente se inventa las excusas más increíbles para eludir sus responsabilidades. El francés no lo acaba de creer como alguien puede ser tan perezoso, Larra para acabar dice: <<-Pues así son todos. No comerán por no llevar la comida a la boca.>>
  • Conclusión: Terminados seis meses Sans-délai no ha conseguido más que le digan vuelva usted mañana. Larra sentencia diciendo: << no hay negocio que no pueda hacer hoy que no deje para mañana; te referiré que me levanto a las once, y duermo siesta.>>
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